El perro bravo

—Fueron los voladores los que lo volvieron loco. Me preguntaron si lo amarré. ¿Que si lo amarré? ¡No lo podía ni tocar! Y es que tienes que entender que un perro recién adoptado necesita tiempo para conocer a su amo. Luego me dijeron que mordió al viejo y a la muchacha. Pero ¿cómo pude haber sido más cuidadoso? Lo dejé encerrado. No fue mi culpa.

—Lo vi venir desde la esquina. Siempre estoy atento a la ventana. Me pareció muy inquieto y tenía la cola entre las patas. Mi vecina no lo vio. Intenté avisarle y bajé corriendo las escaleras, pero como siempre, ella estaba distraída. Yo vi cuando salió de su casa y el perro la atacó. Estaba rabioso o yo qué sé. Luego llamé a la ambulancia, pero el perro se había ido. Se fue como llegó. Es culpa de su dueño. Lo descuidó.

—Pues no me lo esperaba. Yo estaba buscando a mi gato y lo había visto esconderse en el jardín de la casa de enfrente. Cuando abrí mi reja para ir por él, sentí los colmillos en mi cuello. Mi vecino estaba gritando. Puse mis manos hasta que el perro me soltó. Luego me dijeron que también había mordido a un señor y a él sí le fue mal. Lo mío solo fueron unas puntadas, pero él se quedó en el hospital. Mi gato está bien.

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CGA260302 – Sobre este relato
Este relato inquietante de múltiples versiones explora cómo la percepción de la realidad se fragmenta a través de distintos testimonios. Entre incertidumbre, ambigüedad y hechos contradictorios, la historia sugiere que la verdad puede ser tan inestable como la memoria de quienes la narran.

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Cerrando el gimnasio

Había quedado sola para cerrar, justamente al año de aquel horrible titular: “Joven muere en conocido gimnasio”.

Mientras buscaba sus llaves cruzó el área de pesas, donde había ocurrido. Las pensó aplastantes, siniestras, atrincheradas en sus soportes con esa maliciosa carga que fácilmente había partido un cuello.

Antes de apagar las luces, miró la nube etérea de vapor, como alma atrapada bajo las lámparas.

Desde la salida miró al peso, muerto, que la miró de vuelta mientras cruzaba la puerta.

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CGA251023 – Sobre este cuento de suspenso
Este relato forma parte de la colección de cuentos de suspenso, donde la tensión surge de lo cotidiano transformado en algo inquietante. A través de una escena breve y cargada de atmósfera, la historia explora la presencia de lo ocurrido y la forma en que ciertos espacios pueden conservar ecos de lo inexplicable.

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La isla

Cuando llegó a aquella isla, pues era la única manera en que concebía llamarle a aquel aislado lugar, contempló el horizonte verde que se extendía por kilómetros de ininterrumpida neblina.

Se deslizó lentamente por el árido y rojo suelo, cuidando los flancos, con un ojo siempre hacia el camino de regreso. Continuó avanzando hasta que, a su derecha, un movimiento torpe le hizo reparar en lo que inicialmente, por sus agudos bordes y coraza metálica, había tomado por un artefacto, pero que resultó ser el único habitante, que ahora le saludaba de la forma más peculiar que había visto jamás.

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CGA260207 – Sobre este cuento
Este cuento de isla misteriosa traza un breve pero sugerente recorrido por un territorio incierto, donde la percepción se enfrenta a lo desconocido. Como relato corto de exploración y cuento breve de ciencia ficción, la narración sugiere más de lo que revela, deteniéndose en la inquietud del hallazgo: una narrativa breve sobre encuentro con ser extraño en un entorno aislado y ajeno.

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Ruta Nacional 1, Sahara Mauritano

Al Dr. Eyre, la gasolina y la vida se le agotaban entre las arenas calientes de la carretera que cruza el Sáhara. Solo el roce hirviente del llavero de tigre contra su rodilla desnuda lo arrancaba de sus cavilaciones.

Acelerar era tan absurdo, como haber decidido atravesar el desierto solo, viajando en una reliquia de combustión. ¿De qué le valía su genialidad para inventar el elixir que ahora preservaba jóvenes a millones, si no podía revertir su vejez, ni alargar su vida, ni convertirse en gasolina?

El llavero que un día lo identificó como fiero e invencible, ahora le retachaba a fuego su fragilidad. Los hierros abrasados de su Rubicon marrón modelo 2035, resultaban irónicamente el ataúd perfecto para incinerar su cuerpo con ráfagas ardientes de aire y arena que le quemaban el rostro mientras avanzaba imparable hacia su muerte.

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CGA260216 – Sobre esta obra.
Este relato de viaje solitario se despliega como una meditación sobre la fragilidad humana frente a la inmensidad. Enmarcado como historia en la Ruta Nacional 1 y narración sobre crisis en carretera, el texto contrapone el avance mecánico con el desgaste del cuerpo. Como relato atmosférico en el desierto del Sahara, sugiere una tensión constante entre dominio y decadencia.

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Quédatelas (de Texas)

No debía revelar aquel cosquilleo cálido que sintió al ver desplomarse de golpe al rey entre un sirviente y el mayor contable del mismo palo. Oculta, su alianza real resultaría letal para sus enemigos. Llamó a continuar con calma, para no ahuyentarlos y todos siguieron.

Entonces un giro desfavorable hizo sudar sus dedos. Pero inmutable, se envalentonó y subió con ánimo quedo. Solo un jugador se doblegó. Finalmente, desde el rio vio izarse al último rey y entró con todo.

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CGA260106 – Sobre este relato
Este relato experimental de estrategia despliega una escena ambigua donde el juego funciona como lenguaje oculto. Como texto experimental inspirado en juego y narrativa simbólica sobre juego y dominio, la tensión se construye en gestos mínimos y decisiones veladas. Es, a la vez, un relato metafórico sobre riesgo y control, donde el engaño se vuelve forma y fondo.

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