Colocando la lona

Se había quedado solo bajo la fina llovizna para remontar pacas de cartón sobre el camión. Trepó a la más alta para extender una lona, pero su bota resbaló, y sus piernas le pasaron por encima. Al levantarse del asfalto la cabeza le dolía. La luz borrosa le indicó el arreciar de la lluvia. Se apresuró a terminar. Salió del patio, condujo a la bodega, estacionó frente al portón cerrado y se retiró a su casa para descansar.

Despertó de inmejorable ánimo, notando con agrado la ausencia del dolor de rodilla que le había molestado por días. Tomó las llaves y salió hacia su trabajo. Cuando llegó, el camión no estaba, y un lazo negro colgaba en la puerta.

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CGA251201 – Sobre este cuento de suspenso
Este relato forma parte de la colección de cuentos de suspenso que exploran lo inesperado dentro de lo cotidiano. A través de una secuencia aparentemente simple, la historia introduce una ruptura sutil en la realidad que transforma por completo la interpretación de los hechos.

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Cerrando el gimnasio

Había quedado sola para cerrar, justamente al año de aquel horrible titular: “Joven muere en conocido gimnasio”.

Mientras buscaba sus llaves cruzó el área de pesas, donde había ocurrido. Las pensó aplastantes, siniestras, atrincheradas en sus soportes con esa maliciosa carga que fácilmente había partido un cuello.

Antes de apagar las luces, miró la nube etérea de vapor, como alma atrapada bajo las lámparas.

Desde la salida miró al peso, muerto, que la miró de vuelta mientras cruzaba la puerta.

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CGA251023 – Sobre este cuento de suspenso
Este relato forma parte de la colección de cuentos de suspenso, donde la tensión surge de lo cotidiano transformado en algo inquietante. A través de una escena breve y cargada de atmósfera, la historia explora la presencia de lo ocurrido y la forma en que ciertos espacios pueden conservar ecos de lo inexplicable.

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La ventana de mi vecino

La luz ambarina en la ventana de mi vecino era la prueba. Ese maldito viejo sabía que usar el libro traería calamidad al pueblo entero. La curandera fue explícita: “La magia que contiene es poderosa, pero oscura. Devolvedlo a donde lo encontraron”.

Pero el dolor de la viudez hace débil al hombre. La pérdida del ser amado no entiende advertencias, solo entiende el ardor de la herida abierta que amontona las ausencias en la cabeza y el corazón.

Nunca debimos arrancarlo de su justo claustro, para saciar nuestra infantil curiosidad. Después de aquel mediodía, vuelto noche por nubes cargadas de maldad, nuestro pueblo se hizo un cementerio habitado por almas que penaban por las calles.

Todos huyeron antes de lo que anticipé, y finalmente tuve que abandonar mi hogar, buscando un lugar en el que la barrera entre el mundo de los vivos y el de los muertos aún existiera.

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CGA260309 – Sobre esta leyenda
Este relato forma parte de la colección de leyendas, donde las advertencias ignoradas y las fuerzas que no deben tocarse desencadenan consecuencias irreversibles. A través de una voz íntima y colectiva, la historia explora la pérdida, la transgresión y el frágil equilibrio entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

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