Entre mis brazos
Alguien encendió la luz. Hubiera preferido que no lo hiciera. Disfrutaba el plácido silencio de mi habitación gris en la que, ni el sol de mediodía, entrometía sus melosos rayos. Pronto tendría que ejercer ese oficio de verdugo que despreciaba, actuando bajo las órdenes de otros que habían decidido que la justicia era de una … Leer más