El perro bravo

—Fueron los voladores los que lo volvieron loco. Me preguntaron si lo amarré. ¿Que si lo amarré? ¡No lo podía ni tocar! Y es que tienes que entender que un perro recién adoptado necesita tiempo para conocer a su amo. Luego me dijeron que mordió al viejo y a la muchacha. Pero ¿cómo pude haber sido más cuidadoso? Lo dejé encerrado. No fue mi culpa.

—Lo vi venir desde la esquina. Siempre estoy atento a la ventana. Me pareció muy inquieto y tenía la cola entre las patas. Mi vecina no lo vio. Intenté avisarle y bajé corriendo las escaleras, pero como siempre, ella estaba distraída. Yo vi cuando salió de su casa y el perro la atacó. Estaba rabioso o yo qué sé. Luego llamé a la ambulancia, pero el perro se había ido. Se fue como llegó. Es culpa de su dueño. Lo descuidó.

—Pues no me lo esperaba. Yo estaba buscando a mi gato y lo había visto esconderse en el jardín de la casa de enfrente. Cuando abrí mi reja para ir por él, sentí los colmillos en mi cuello. Mi vecino estaba gritando. Puse mis manos hasta que el perro me soltó. Luego me dijeron que también había mordido a un señor y a él sí le fue mal. Lo mío solo fueron unas puntadas, pero él se quedó en el hospital. Mi gato está bien.

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CGA260302 – Sobre este relato
Este relato inquietante de múltiples versiones explora cómo la percepción de la realidad se fragmenta a través de distintos testimonios. Entre incertidumbre, ambigüedad y hechos contradictorios, la historia sugiere que la verdad puede ser tan inestable como la memoria de quienes la narran.

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Una noche, una silueta

Una noche, una silueta apareció ante su mirada atónita. Era el perfil bien enfocado de un niño de su edad, por fuera de la ventana que da al balcón del segundo piso.

Le preguntó a su madre si lo veía y ella asintió, pero su hermana y su padre, que se encontraban en la misma habitación lo negaron.

—Seguro es Moisés —dijo, mientras abría la puerta del balcón a toda prisa para saludarlo, pero lo encontró vacío, sin rastro de escalera, soga o niño.

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CGA251208 – Sobre este cuento de suspenso
Este relato de percepción forma parte de la colección de cuentos de suspenso centrados en lo inexplicable y la percepción. A través de una escena breve, la historia plantea una duda inquietante: no todos ven lo mismo, y aquello que aparece ante unos puede permanecer invisible para otros.

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La isla

Cuando llegó a aquella isla, pues era la única manera en que concebía llamarle a aquel aislado lugar, contempló el horizonte verde que se extendía por kilómetros de ininterrumpida neblina.

Se deslizó lentamente por el árido y rojo suelo, cuidando los flancos, con un ojo siempre hacia el camino de regreso. Continuó avanzando hasta que, a su derecha, un movimiento torpe le hizo reparar en lo que inicialmente, por sus agudos bordes y coraza metálica, había tomado por un artefacto, pero que resultó ser el único habitante, que ahora le saludaba de la forma más peculiar que había visto jamás.

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CGA260207 – Sobre este cuento
Este cuento de isla misteriosa traza un breve pero sugerente recorrido por un territorio incierto, donde la percepción se enfrenta a lo desconocido. Como relato corto de exploración y cuento breve de ciencia ficción, la narración sugiere más de lo que revela, deteniéndose en la inquietud del hallazgo: una narrativa breve sobre encuentro con ser extraño en un entorno aislado y ajeno.

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Quédatelas (de Texas)

No debía revelar aquel cosquilleo cálido que sintió al ver desplomarse de golpe al rey entre un sirviente y el mayor contable del mismo palo. Oculta, su alianza real resultaría letal para sus enemigos. Llamó a continuar con calma, para no ahuyentarlos y todos siguieron.

Entonces un giro desfavorable hizo sudar sus dedos. Pero inmutable, se envalentonó y subió con ánimo quedo. Solo un jugador se doblegó. Finalmente, desde el rio vio izarse al último rey y entró con todo.

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CGA260106 – Sobre este relato
Este relato experimental de estrategia despliega una escena ambigua donde el juego funciona como lenguaje oculto. Como texto experimental inspirado en juego y narrativa simbólica sobre juego y dominio, la tensión se construye en gestos mínimos y decisiones veladas. Es, a la vez, un relato metafórico sobre riesgo y control, donde el engaño se vuelve forma y fondo.

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