El libro (Capítulo 3)
57. La voz del conductor cayó de las bocinas como un balde de agua helada. Habíamos llegado a la siguiente estación. 58. Mientras me esforzaba por entender lo sucedido, un puñado de viajeros se despabilaron y recogieron sus cosas. 59. Los demás intentaron volver a dormir, recurriendo a las posiciones más extrañas en busca de … Leer más