Para llegar a la playa
El mar Mediterráneo se relamía las llamas del combustible como un gato herido. Una columna negra marcaba la tarde en el lugar preciso del acuatizaje. El viento ateneo la arrastraba lentamente. Los restos del aeroplano se mecían torpes en torno a ella, alejándose sin rumbo, abandonándola entre olas azules. El agua fría le aguijoneaba el … Leer más