Cómo romper una carta de amor

Romper una carta de amor puede parecer algo sencillo, un arma básica en el arsenal del desamor. Sin embargo, debemos aclarar a las lectoras que, si se hace incorrectamente, puede generar efectos no deseados y peligrosos.

Nos enfocamos aquí en las lectoras, pues el arte de la ruptura de cartas de amor resulta prácticamente inútil para todos los hombres. A algunos, porque les vale un carajo y solo piensan en una cosa; a otros porque de todas maneras no las reciben y no se puede romper lo que no se tiene; finalmente a los últimos y más numerosos, porque al recibirlas adquieren la obligación tácita de conservarlas por al menos 10 años para consulta en caso de aclaración o reclamo de la contraparte.

Pero volvamos a nuestro tema central. Antes de romper una carta de amor, se deben tomar algunas consideraciones.

La primera es la letra y la belleza de la carta, pues esto puede sumar hasta un 30% de daño adicional al remitente cuando se rompe. Se sabe de al menos tres casos en los que unas cartas estéticas y bien elaboradas fueron reducidas a trozos no mayores en tamaño al de una moneda, y posteriormente, las piezas en desorden fueron enmarcadas y exhibidas en público como muestra de un trabajo bien hecho.

Luego, está la cuestión de la ortografía y gramática. Se consideran errores menores, tanto los de puntuación y los de acentuación de palabras bisilábicas, siempre y cuando el significado de la palabra se conserve.

Los demás errores de acentuación, y los de sintaxis se consideran de gravedad media. Un reclamo oral no será suficiente. En estos casos, lo mejor es aplicar dos cortes a la carta, el segundo transversal al primero, a manera de queja por la falta de atención a los detalles.

En el caso de las cartas que incluyan palabras con letras cambiadas (p.e.: Tú aceleras mi corason, te amo con todo mi cer); o con fenómenos fonémicos de sustitución (p.e. Meas es felis común prro con sugueso, d la voca asta la kola); estas cartas deben de destruirse inmediatamente, y quien remite debe ser sacado a la calle y ejecutado.

Ahora bien, el momento de la ruptura es clave. Si se rompe una carta frente a su autor, el daño es focalizado. Es como utilizar un rifle de francotirador en lugar de una escopeta para patos. Para rupturas en privado, será necesario informar oportunamente al remitente del rompimiento.

Con respecto al número de cortes. Si la carta se rompe sólo en dos piezas, el mensaje no es solo de rechazo, sino de indiferencia. Es una de las formas más comprometedoras que tiene una mujer para romper una carta, pues quien la elaboró tiene lugar a pensar que la carta realmente no era tan mala, y sólo debe afinar algunos detalles en sus intentos subsecuentes para obtener mejores resultados.

Por último, está el aspecto de la actitud, la intención. Romper una carta con los ojos en llanto aumenta significativamente las probabilidades de que ésta sea remendada y releída posteriormente. Esto a su vez, incrementa el riesgo de enamoramiento a razón directamente proporcional del número de cortes en la carta. Si, por otro lado, se rompe a gritos o insultos, especialmente dirigidos a la madre, la ruptura toma carácter colérico y se recomienda hacer volar los pedazos como confeti por encima de la cabeza, y salir de la escena haciendo una media vuelta y dando pasos grandes para señalar que: “Hasta aquí llegó todo”.

No queremos omitir la dificultad que enfrentan las lectoras en la nueva era digital. Los correos electrónicos y mensajes directos al celular o redes sociales con cartas de amor son un obstáculo que deben sortear usando herramientas actuales: balconear, ventilar en público o funar. Sin embargo, sigue siendo válida la técnica de imprimir y romper para desahogar el coraje, con la ventaja de que esta operación puede repetirse las veces deseadas.

Esperamos que las lectoras hayan encontrado útil esta pequeña guía, que resulta enunciativa mas no limitativa. Se recomienda practicar en el tiempo libre, las varias técnicas aquí señaladas, y usar distintos tamaños y colores de papel para adquirir fluidez en el movimiento de las manos y familiarizarse con los estorbos más comunes, como pegatinas, sellos u otras cursilerías que se suelen adherir a las cartas de amor.

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CGA260407 – Sobre esta obra
Este texto, Cómo romper una carta de amor, se presenta como un instructivo sobre cartas de amor que en realidad despliega una prosa satírica y un microensayo humorístico. Bajo la apariencia de reglas y métodos, el acto de romper carta de amor correctamente se transforma en una exploración irónica del desamor y sus rituales.

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