1. Aún recuerdo los días en que podía dormir tranquilo, cuando soñar era algo tan natural como beber agua.
2. Pero todo aquello cambió una tarde de regreso a casa, cuando el mal se cruzó en mi camino.
3. Sus garras se cernieron en torno a mí. Las cosas nunca volvieron a ser como antes.
4. Estaba en la estación de camiones fría y sucia como todas las del país, con la maleta, mi mochila al hombro y un boleto en el bolsillo.
5. Había apenas una treintena de personas esperando la hora de comenzar sus viajes o de ponerles fin.
6. Llevaba puesta una chamarra negra, que contrastaba con las pálidas paredes azules que limitaban el lugar.
7. Mientras el tiempo recorría los siguientes catastróficos 40 minutos, yo me aburría sentado en una banca de plástico.
8. El libro que leía era terriblemente soso, y dejé al narrador con la palabra en la boca para colocarlo dentro de mi maleta de viaje.
9. Me levanté y me dispuse a vagar por las tiendas de la estación en busca de algo más interesante.
10. Pasé por la dulcería sin echarle el ojo a nada, pues recién había comido unos tacos, así que continué hasta la tienda de variedades.
11. Mi atención se centró de inmediato en un escueto librero que se encontraba al lado de la nevera.
12. Recorrí con la mirada las portadas de las revistas para adultos que se acomodaban en los anaqueles más altos.
13. Reparé en la ironía de su desmedida exhibición en el vago intento de alejarlas de los niños.
14. Continué mi recorrido por el librero, reconociendo algunos títulos de autores clásicos en ediciones económicas.
15. “Romeo y Julieta”, “La Ilíada”, “La amada inmóvil”, “Don Quijote de la Mancha” y otras obras que no llamaron mi atención.
16. Pero los astros confabularon en mi contra para resaltar un título que me inspiró profunda curiosidad.
17. “El tesoro del hechicero” se podía leer en la portada; con letras más pequeñas: “El libro de San Cipriano”.
18. Parecía tan solo un inocente libro de bolsillo, con unas 100 páginas impresas en precaria calidad.
19. Sin una reseña disponible al reverso y dado mi interés en las novelas de ciencia ficción relativas a la magia, tomé una mala decisión.
20. Entregué sin más reparo ochenta pesos a la cajera y llevé el misterioso ejemplar hasta mi lugar para descubrir su contenido.
21. Tan pronto como quité el barato celofán que protegía las endebles hojas, supe que algo andaba mal.
22. Aquel delgado libro se sentía demasiado pesado para su tamaño, como si en su interior cargara grilletes y cadenas.
23. La vida está llena de extrañas coincidencias y algunas de ellas son indistinguibles de los bien calculados planes del destino.
24. Quizá fue coincidencia la brisa fría que atravesó la estación en el instante en que daba vuelta a la descolorida portada.
25. En ese mismo momento sentí un millar de miradas encima de mí, acusando mi osadía y condenando mi ignorancia.
26. Mi desilusión fue grande al encontrar que “El tesoro del hechicero” no era una novela, sino un libro de magia. De verdadera magia.
27. Contenía en sus páginas instrucciones detalladas para poner en práctica invocaciones, exorcismos, filtros, sacrificios y pactos de sangre.
28. Con nada más que hacer, comencé a leer el texto rescatado y traducido del hebreo por Jonás Sufurino.
29. Conocí más nombres de Lucifer de los que puedo olvidar, así como las innumerables oraciones para invocarlo.
30. Después de abordar el autobús, ahondé en relatos de gente que había usado los hechizos para hacer el bien y, más frecuentemente, el mal.
31. Encontré instrucciones claras para fabricar utensilios de magia negra; un cuchillo, una espada, un gancho, todos con mango blanco.
32. Vi con horror imágenes de demonios que demostraban una invocación exitosa y de los amuletos utilizados para controlarlos.
33. Incluso aprendí el método de Cipriano para saber si una mujer es infiel.
34. Basta colocar un diamante fino sobre la cabeza mientras duerme. Si es infiel, despertará sobresaltada; si es casta abrazará a su marido.
35. Cayó la noche y la falta de luz me impidió continuar leyendo, por lo que decidí disfrutar de los paisajes de la carretera.
CGA110131 – El libro, Capítulo 1
El tesoro del hechicero abre una historia de terror sobrenatural a partir de un misterioso Libro de San Cipriano y magia negra. Entre hechizos e invocaciones, lo que parecía una lectura curiosa comienza a adquirir un peso inquietante, como si ciertas páginas estuvieran esperando ser abiertas.
El siguiente capítulo estará disponible pronto
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