El libro (Capítulo 2)

36.       Por la ventana vi montañas, desnudadas por la abrasadora sequía, despilfarrando su majestuosidad entre los últimos rayos del sol.

37.       La oscuridad comenzaba a zigzaguear entre las faldas de aquellos titanes, y las sombras de la noche salían de sus escondites.

38.       Sentí la inercia de mi peso.

39.       Estaba confundido. ¿Por qué se detuvo el camión en medio del desierto? ¿Acaso aquello no era peligroso?

40.       Hacía mucho frío y caminé hasta el WC, esquivando los inertes cuerpos de los viajeros dormidos a mi paso.

41.       Un pegajoso color amarillo iluminaba la minúscula taza del baño al final del autobús.

42.       Mientras hacía alarde de mi puntería, la lucecilla solitaria enmudeció sin aviso. La oscuridad se fijó a mis ojos.

43.       Saqué el celular del bolsillo para terminar mi labor y busqué el botón que accionaba el lavamanos, antes de salir.

44.       En el camino hacia mi asiento, las torpes luces azules de cortesía me revelaron que el autobús estaba vacío.

45.       Me acerqué hasta la cabina del conductor en busca de una explicación y sólo encontré las marcas de su cuerpo contra el asiento.

46.       Las luces de crucero estaban encendidas. Salí con cautela y miré hacia ambos lados, pero no vi a nadie. Me estremecí.

47.       Comencé a sentir miedo, un miedo irracional hacia la profunda oscuridad que parecía multiplicarse a cada segundo.

48.       Lentamente, el silencio se alejó como si se hubiera retirado a pie en otra dirección.

49.       Yo no creía en lo sobrenatural, pero aquello no tenía ningún sentido; escuchaba voces que venían de la misma noche.

50.       No entendía lo que decían. Mugían desesperadas, unas encima de las otras.

51.       Un arbusto crujió suavemente y luego otro más cercano.

52.       Algo se acercaba entre las ramas. Algo negro como la sombra que proyectaba la montaña a la luz de la incompleta luna.

53.       Lo que fuera, se acercaba rápidamente y no podía distinguirlo. Los escalofriantes gritos continuaban, aumentaban.

54.       Todo sucedió en un segundo, el arbusto frente a mí se sacudió con violencia. Se levantó el polvo y vi un resplandor metálico.

55.       Entre las voces crepitantes distinguí en tono grave, enfurecido, una palabra que retumbó fuerte y claro en las montañas.

56.       Era mi nombre.

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CGA110131 – El libro, Capítulo 2
Este capítulo transforma un escenario cotidiano en una experiencia de creciente extrañeza. El autobús abandonado en el desierto se convierte en el centro de una atmósfera opresiva, donde las voces en la noche y una presencia inexplicable conducen al protagonista hacia un misterio cada vez más inquietante.

El siguiente capítulo está disponible en este link: El libro (Capítulo 3)

El primer capítulo está disponible en este link: El libro (Capítulo 1)

Esta obra pertenece a la categoría: Suspenso

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