Las hadas aladas saltaban largas vallas hasta las altas casas. Cantaban bajas baladas apagadas para las dañadas almas amadas, lanzaban campanadas a las anchas calzadas alzadas. Las magas vagaban a zancadas. Las más calmadas, calladas trazaban ralas marcas anchas hasta las canchas santas; las paganas, mascaban bananas jamás pagadas.
Cada mañana acababan salvas la hazaña al alzar las manchadas alpargatas lazadas. Pasadas las ganas gastadas, danzaban pasmadas hasta las blancas camas.
Sobre este Poema de hadas.
En Las Hadas, el poema se despliega como un ejercicio de ritmo y repetición en poesía, donde el juego fonético con la letra a define su cadencia. Este relato breve de hadas no busca narrar tanto como resonar, dejando que las palabras, más que las acciones, construyan su propio hechizo sonoro.
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