Dos pares de ojos

Los alumnos aún se encontraban en clase, el pasillo estaba vacío. Largos arreglos de taquillas metálicas se apelmazaban contra las paredes, decoradas con recortes, calcomanías y notas escritas a prisa sobre el metal.

El tiempo parecía inmóvil bajo el suave flujo de energía, que convertida en luz siseaba al tocar todo.

Un agudo estruendo punzó la calma. El paraje permaneció quieto, y tras el sonido agotado de la chicharra, no quedó huella de su presencia.

Pero con el transcurrir de los segundos, el silencio huyó hacia las esquinas mientras los murmullos surgían de todas partes. Los cuchicheos se hicieron palabras, saliendo en tropel con el abrir de las puertas de las aulas. Una avalancha de adolescentes inundó el corredor con conversaciones incompletas, gritos esporádicos y pisadas por doquier.

Las prendas coloridas contrastaban con el monótono gris que tan solo segundos atrás había dominado el lugar sin rival. Se batieron las portezuelas de las estanterías y el caos tomo su fuerza completa.

Entonces, al centro del pasillo, en un pequeño lugar que nadie ni nada ocupaba, una chispa emergió. Su color blanco y frío se abrió paso en forma de rayos fractales que formaron una brecha brillante suspendida en el aire.

La brecha creció amenazante. Las conversaciones cesaron. Los dedos apuntaron. La recién formada luz se expandió tomando dimensiones peligrosas hasta que de ella surgió un muchacho. Era joven, con facciones filosas y mechones rubios sobre el cabello negro erizado. Vestía un pantalón de mezclilla y tenía una mochila azul al hombro. Hubiera pasado por uno más, de no ser por los lentes transparentes que le llegaban hasta detrás de las orejas, con luces que parecían indicarle una extraña y crucial información.

El muchacho tenía las pupilas dilatadas y los ojos bien abiertos. Dio un paso al frente y la brecha de luz colapsó tras él. Caminó a prisa hacia un extremo del pasillo, ignorando las miradas que se le clavaban al cuerpo como dardos, y esquivando a los peatones estancados en el asombro.

Del otro lado del pasillo, se escucharon pisadas apresuradas, y doblando la esquina aparecieron tres hombres vestidos con traje negro, corbata roja y lentes oscuros, corriendo a toda velocidad.

¡Alto! —gritó uno de los hombres.

El recién aparecido echo a correr, y oprimió la pulsera que tenía en la mano derecha. Un nuevo rayo de luz se creó delante de él y creció mientras lo alcanzaba. Por fin logró atravesarlo y la nueva grieta desapareció.

Un joven negro, con camisa de cuadros rojos miró perplejo con sus dos pares de ojos y dijo:

—¡Un cordofer!

La chica de al lado le respondió —¿Qué te hace pensar que hay más de uno?

En un lugar distante, una habitación mugrienta y mal iluminada se llenó de luz mientras un destello formaba una grieta fractal.

El muchacho de lentes hasta las orejas salió corriendo de ella y cayó sobre un colchón viejo que amortiguó el golpe. Una niña de cabellos rubios, de unos siete años lo miró mientras él se incorporaba.

—¿Lo conseguiste?

—No —respondió el muchacho —ya estaban ahí, alguien les avisó.

—Se nos acaban las opciones, debemos advertirle antes de que sea demasiado tarde.

—Un par de ellos me identificaron, lo supe al verlos.

El muchacho miró a la niña tratando de adivinar sus pensamientos. No había estado ni siquiera cerca de su objetivo. El mundo, su mundo, dependía de un detalle, algo que ahí, en las aulas, en esa escuela, en ese pasillo, hubiera parecido insignificante, pero lo cambiaba todo.

—El siguiente punto de quiebre es la graduación, pero ellos lo saben —dijo finalmente la niña.

—Si, pero hay algo que no esperan. Salieron dando vuelta al pasillo, todos lo vieron. Yo corrí, corrí hasta el otro extremo.

—¿Y…? —inquirió la niña.

—Puedo volver justo al lugar del que ellos salieron, a la vuelta de ese pasillo. Ni siquiera ellos pueden estar en dos lugares al mismo tiempo. Esta vez mi salida cubrirá mi entrada. Mientras ellos se ocupan de las explicaciones, podré advertirle. Tendré tiempo suficiente.

—Brillante.

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CGA210915 – Sobre este relato breve de ciencia ficción
Dos pares de ojos es un relato de ciencia ficción dimensional que mezcla brechas fractales en el tiempo, agentes secretos interdimensionales y líneas temporales alteradas dentro de un escenario cotidiano. El cuento construye tensión desde lo aparentemente insignificante y convierte un pasillo escolar en el punto exacto donde distintas realidades comienzan a quebrarse.

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Esta obra pertenece a la categoría: Tiempo y realidades alternas

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